Variete a la crem

Monday, August 28, 2006

Priscila a veces cree que puede, cree que sí. Creyó que sí. Entonces, suavemente con su mano blanca y delgada desata el cinturón que aprisiona su cintura. Madame Bovary, de seda es ahora, de flores rojas sobre fondo negro. De kimono es su cuerpo. Parada en medio de la habitación, su silueta es un monumento de arena pálida. Con un leve movimiento, suelta el cinturón sobre la alfombra verde oliva; emerge desde el telón entreabierto. El ombligo perfectamente circular bajo el foco principal de luz y más abajo florece oscuridad.
Hoy que es ella, suelta desde el rodete su pelo castaño. Sobre la espalda caen ondas sin orden alguno. Mueve un hombro hacia atrás, gira el otro; creando un oleaje las flores rojas sobre fondo negro se descascaran sobre el suelo. Madame Bovary es ya completa en el escenario. Con cuidado para no salpicar demasiados granos de arena, extiende sus brazos hacia los costados y abre la boca. El silencio es inmóvil, quieto el tiempo mientras ella lleva a cabo su función.
Giro y tres cuartos. El foco sobre sus pechos blancos y rojos sin flores. La luz cayendo y perdiéndose en la oscuridad menos impenetrable. El haz amarillo delineando los labios rosados y húmedos. Cierra los ojos chiquitos de pestañas enormes, cierra los puños pálidos. En un brusco movimiento pierde el equilibrio, la arena se desploma sobre la alfombra verde oliva.
“La ansiedad del juego”, se excusó ante aquellos ojos que la reprendían desde la vereda de enfrente.

1 Comments:

  • At 10:17 PM, Blogger Paranoica said…

    Cuando recibimos gérmenes como remuneración por el esfuerzo dado, sólo nos queda reposar y eliminarlos con horas de sueño.
    Cuando llega el viernes que amenaza con sentenciar los publicables añorados.
    Cuando no hay prisa para recibir algún que otro beso escondido entre mates y clases.
    Sólo cuando todo eso pasa es que veo a coco dibujando, y me veo a mi escribiéndo la historia de un adicto que supo ser preso por drogas y ahora es preso de Dios. Es ahí que pienso y digo: Buen fin de semana. Que te recuperes y no estaremos viendo, seguramente, a la vuelta.
    Besos paranoicos.

     

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