Variete a la crem

Saturday, December 30, 2006

Fuiste mío misvidita todovidita, fuiste luzdivita de mi árbol rojo amarillento con hojas que empezaban a caerse.
Una realidad diáfana, limpia. Toda cristal, cristalina. Una verdad en el mundo de las mentiras, en el territorio donde reina Alicia. Una certeza - gusto cereza, color opalina- soltándose de la rama, rodando por la tierra, llegando hasta mi mano.
Fuiste mío. Todo todito hasta colmarme, hasta llenarme. Mi frutovidita nochevidita de parques vacíos y oscuros.
Una realidad espía. Entrometida, ¡maldita! que sólo venía a mirar, averiguar, robar. Llevarse lo de acá para el otro lado del muro, donde ninguno de los dos sabía lo que había.
Fuiste mío besosvidita vozvidita, fuiste mi músicavidita el acorde cotidiano al despertarme.
Una realidad impía. Encubridora, engañadora. ¡Ladrona! Una vieja desdentada con lengua de alfileres. Mendigó en las calles del pueblo en que creímos, en que crecimos. Le prestamos, regalamos, ofrecimos nuestras monedas, nuestros dedos anillados nuestras manos. Se llevó tu nuez y mis pechos.
Fuiste mío misvidita, todo mividita, toda luzvidita.
Una realidad de mentira en el país que creímos, que crecimos, que creamos.

Thursday, November 23, 2006

Los agujeritos


Una galletita de agua, cuadrada, aireada


Sentada en el cordón de la vereda, sacó la última galleta del paquete y antes de comerla, con el ímpetu y la avidez con que había devorado las anteriores, la dio vuelta. Vuelta para acá, para allá; la puso de cara al sol, la arrimó al pavimento. Acercó sus ojos melosos redondos a la galletita y vio. Vio una nueva manera de ver. Vio el mundo. A pedacitos, a trocitos, a cachitos.

Una mancha amarronada volviéndose un perro una cruz plateada deformada volviéndoseen la insignia de un auto un palito largo verdoso tornándose yerba lavada una empuñadura gris macizo volviéndose en la espada del héroe erigido estatua…

Mientras recorría el barrio pensaba en el gran descubrimiento científico que había alcanzado. Desvestir las cosas de a poquito; así, como le gustaba que su amigo le sacara la remera el pantalón las medias el corpiño. En los agujeros de la galletita descubrió la curiosidad que despertaban las desgarraduras. Ahí está lo erótico, sólo ahí en ese vacío entre el todo y el todo. Entre lo todo exhibido y lo todo no visto. Ahí, donde el cierre del vestido se baja, donde el botón de la camisa se desprende, donde terminan las medias y empieza la pollera.

Un moño rosa felpudo volviéndose un delantal de una nena que juega en la esquina un patita flaca negra minúscula volviéndose hormiga que busca su comida en la tierra, una laguna marrón-amarilla volviéndose hoja caída de un árbol de otoño un redondel rojo aplastado volviéndose un paraguas a lunares de una vieja que pasaba….

Los agujeros de las galletitas son eso, decía en un murmullo inaudible, el pedacito de aire en el telón entreabierto, el resquicio por donde respiran las puertas, el intersticio entre los bordes. Agujeritos, susurraba, son ese instante-lugar; esa contención del respiro en la boca del estómago, el temblor que empieza en las manos y acaba en el pecho. Esa aceleración del pulso, latidos galopantes del corazón, el acaloramiento en las mejillas, la piel rosácea.

Giraba y giraba la galletita, la alejaba, la acercaba. El ojo izquierdo, el derecho, los dos. Los vacíos llenos de aire son el permiso del espía, el deseo a punto de saciedad, el primer mordisco siempre delicioso, el antes durante del después. Pensaba. Agujeritos revelación; agujeros de(s)velación. Galleta descubrimiento, descascaración con las yemas de los dedos. La deconstrucción del mundo en la construcción del cuerpo.


"Armar
desnudando
despacio
el espacio", cantaba bajito mientras volvía a su casa

Tuesday, November 14, 2006

¿Visita?

"Me repugna lo hueco,
La afición al misterio,
El culto a la ceniza,
A cuanto se disgrega.
Jamás he mantenido contacto con lo inerte.
Si de algo he renegado es de la indiferencia.
No aspiro a transmutarme,
Ni me tienta el reposo.
Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.
No estoy para lo inmóvil,
Para lo inhabitado.

Cuando venga a buscarme,
Díganle:
'se ha mudado' "

Y de paso
pero en voz bien bajita
-como un soplido fugitivo-
díganle

que lo extraño

Friday, November 03, 2006

Bajo juramento

Vengo a desdecir una historia que le conté sobre mí.

En el estrado del juez sienta sus ojos pardos redondos y la mudez reseca que me inquieta.
La oigo, sugiere su golpecito de cabeza al aire
Doy unos pasos en el tablado, busco a mi abogado. ¿Licencia o franco?
Demoro roja violeta. La puerta del fondo está cerrada.
Ahueco el pecho para llenarlo. Pero sólo vacío
La oigo, sugiere el movimiento de su mano
Y el tiempo se desinfla y espesa la espera
Sobre el pantalón de raso, mis uñas despintadas amoratan la piel
Deshielo de montañas en mi lengua.
me acerco, mis labios pálidos e inconscientes aspiran, ahora, el mismo suspiro que el de él

En mi voz huelgan las palabras
que se desprenden aleteando
desde mi nariz hasta su cara


Esa es toda la verdad, señor juez.

Saturday, October 21, 2006

Razones estadísticas

Quizás tuvo algo que ver.
La puesta del sol y la liviandad de los cuerpos bajo la oscuridad.
Podría ser una razón.
Las sombras acurrucadas contra la pared a medianoche.
Probablemente esté relacionado.
La cercanía del río y la desnudez sumergida.

Tal vez haya sido consecuencia de.
La presión de los dedos entrecruzados recorriendo el mediodía.
Quizás se vincule con.
El retumbar de los motores en la avenida.
Posiblemente fue por.
El peso de unos labios tan cargados de rojo.


Mientras sacaba conclusiones el físico químico desatendió el reloj y no escuchó la alarma. A su lado el experimento azul cerafino se volvió rojo amarillo, después no más que cenizas.
"It's a long wild ride...
It's a long wild ride..."

And she sings; once and again the same verse.

"Ir y volver e ir...
ir y volver e ir..."

Y él canta; una y otra vez el mismo verso.


Y en la frontera de sus voces
el desencuentro,
de no volver
hasta mañana
la encrucijada
de no irse
hasta pronto


Ir y volver e ir... it's a long wild to ride

Una canción..

para cantar mientras se cambia el agua de los floreros

Tengo
una cantimplora de arena
una campana sorda
una canción
en clave de mí
una servilleta escrita
con rouge y chocolate

Tengo
el dibujo de las estrellas
la luna clavada
cartón y madera
Tengo
la espuma
blanca y rabiosa
entre las piernas

Tengo
un sol sostenido
alfileres y clavitos
Tengo
una frutilla que mora
violeta y borgoña
una montaña de rocas
en la punta de la lengua

Tengo
una papa
que brota hacia fuera
un jazmín amarillo
con gusto a tomate
un lunes-domingo
que llega martes

Tengo una mentira
durmiendo conmigo
un vaso de agua
con pesadillas
Tengo
un punto
y aparte

extrañamiento

Extraño
S O S
Extraño

Monday, October 09, 2006

Los de allá

tienen el olor a pasto recién cortado, recién crecido,
tienen la humedad de lo recién llovido y embarrado,
tienen lo que no hay
en el lunes siempre detrás del domingo
tienen la soledad
a las tres de la tarde en la cama,
tienen la hora de
que sea cuando sea
(o después)
tienen el cuerpo de yerba y la lengua
a punto
y amarga
tienen las medidas bien tomadas
el vaso de vino

tienen
eso que
me falta

Thursday, October 05, 2006

Se tiran, se tiran

Suicidio colectivo, anuncia el señor de traje. Con su varilla de madera señala un punto en el mapa, que está colgado detrás de él. Buenos Aires: 99% de humedad.
Hay sol y celeste afuera. Mis pelos, en su lugar. ¿De qué está hablando hombre?
25º y viento sur, grita mi mamá desde el living. Ponete algo abrigadito.
¡¿Qué?! Es octubre y jazmines en el florero.
Repite: suicidio colectivo. El señor pelado de traje marrón
no está mirando por mi ventana. Que alguien le avise que está haciendo un papelón al aire.
Ponéte abrigo y el vestido negro. Si querés, lleváte el velo. Hacéme caso, Ana, nunca fuiste a un entierro.
Hoy hay suicidio colectivo, dice mi hermana que dijeron. Avisa que no va a ir, que se queda en cama. ¿Yo puedo elegir? No. O sí, pero no me quedo. Llevátelo, llevátelo. Mamá parece que tampoco va a salir.

Mediodía. Llama a la oficina. Todavía no pero a la tarde sí. A la tarde, dicen que a la tarde, que a las cinco. Se matan, se matan, se tiran. Dicen eso, se tiran. Quiero que andes con alguna compañía a esa hora, que la muerte duele más en soledad.

Las cinco, las seis, las siete…

Las ocho menos cuarto. Las muertes grises mueren, de nuevo, sobre mi frente y mi boca; me escalofrían la espalda.La pollera blanca se vuelve transparente. Y siguen, se tiran, se tiran, caen, caen, se suicidan. Una a una, todas juntas, otra después. Menos mal que Ulises ya se fue, menos mal que nadie me abraza.

Disfruto del peso de la vida muriendo feroz y suicida sobre mí