Variete a la crem

Monday, May 29, 2006

KUPIA KUMI

Kupia Kumi. Así se presentaron, sin más atuendo que la frase que pregonan desde su página de Internet. Kupia Kumi y un único pensamiento generan. Kupia Kumi. Las ganas de conocerlos por sus ofrendas a la vida, por sus resoluciones de brazos cruzados e inamovibles pies pesados que no osarán mudarse de baldosa (no sea cosa que la dignidad y el orgullo los miren de reojo). Kupia Kumi se escucha entre medio de su Grito.
Ahí están ahora; jugando al juego en el que siempre ganan. Aprender, conocer. No hay forma de perder con las reglas que ellos mismos establecieron y lo saben. Descubrir, explorar, indagar, averiguar. Taller de clown y un compañero que abre puertas sin esperar la propina, la calle Corrientes embriagada de teatros, curso de improvisación actoral que incluyen besos que escapan de la ficción, radios nacionales o argentinas de madrugada. Franquear los márgenes, disfuminar los límites, salir del cuadro para entrar en el que sigue, saltar de ventana en ventana guardando el picaporte en el bolsillo.
Kupia Kumi. Ahí van; alfiles, caballos despegándose de manos que los guíen; hay van; torres y peones destruyendo las varas con que se manejan los títeres. Ahí van; argumentos kantianos hechos diálogos de personajes; canciones en guitarras que escupen melodías rojas y …rojas. Ahí van; ojos que a todo sacan radiografía pidiendo permiso desde la sencillez de la sonrisa. Ahí van; de a pares, producciones exigentes, gráficas creativas, ademanes y reveses hacia con la vida. Ahí van; llevando a cuesta su ideología, excarvándo las raíces de su patria, exponiendo sin altruismo los cofres encontrados, enarbolando las banderas de una nación que se engrandece más cada vez que la nombran.
Kupia Kumi y gritar como ellos. Enredarte en su juego, ponerte sus zapatos, caminar mirándolos de lejos; discutir como entendidos en el arte de la retórica, subir al tobogán y tirarse como chicos. Ahí andan; ilusiones que se agolpan bajo el mismo umbral, caminos que se dirigen a tocar puertas diferentes, cejas que reclaman, labios que se muerden, nariz que resopla bronca contenida, un abrazo que abrasa la distancia de una manta que falta, la imaginación que condimenta la comida enlatada. Un banco amigo que financia la biletera vacía, la luna de miel improvisada sobre la nieve escasa. Platos que tienen ese preciso gusto que recuerda, abstenciones que se pasan por alto en noches cualquieras, circos que valen lo que cuestan.
Embajadores de la tierra a la que pronto volverán; porción de continente al que enaltecen con su andar. Sin prisa y sin pausa, recolectando esténcils que denuncian, imágenes digitales que aprisonan personas y cosas, futuros contactos (¿excusas para volver alguna vez?), autógrafos (por kilo) del quien quiera estampar su firma en un papel.


Kupia Kumi. Guardarlos en un abrazo hasta volverlos a ver. Y entonces, abrir los brazos y abrazarlos otra vez.

1 Comments:

  • At 6:05 PM, Blogger Cielo Violeta. said…

    Muy lindo el texto! :D
    Qué pasará por tu mente en este momento, bonita?
    Espero que estés bien.

    Aguanten los hondureños! (maldigo mi cuelgue, me hubiese gustado volver a verlos).

    Besitos.
    Juliette.

     

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