Variete a la crem

Wednesday, April 05, 2006

Intempestades de sábado por la noche

No lo pensé...

La idea había merodeado hacía unos días por mis manos temblorosas. Claro, no me había animado. Demasiados peces bajo el agua como para salir a pescar; la temerosa muchacha no desató la lancha; miedo a que los coloridos y acuáticos animalitos fuesen capaces de darle vuelta su embarcación. Y perder el equilibrio y caerse y mojarse y empezar a hundirse y no salir fácilmente a la superficie y no tener de donde agarrarse y gritar desaforada sin que nadie la escuche.
El plan había quedado sin fuerzas antes de empezar. Felicité a mis impulsos por su nueva toma de control. Se estaban volviendo cada vez más domesticables, más dóciles. Se estaban dejando apresar con calma, sin oponerse, sin clavarme las uñas en la cara y llenarme de arañazos la frente. Por suerte, iban doliendo cada vez un poco menos. Gatitos que y no salían de caza, que se dedicaban a ronronearme en el lomo mientras ovillaban la lana roja de mi futuro suéter.

Salimos el sábado, unas cervezas emborracharon a la napolitana con ajo. A pesar de las idas y vueltas de los vasos mi idea, esa idea, seguía siendo inconsistente, puro aire, aire que llenaba de espuma a la Brahma helada. Yo hablaba con mis amigas de un duende con sombrero y les contaba historias de hadas y príncipes extranjeros.

No lo pensé...

Y con el guiño cómplice de alguna, en silencio pedí permiso y me retiré unos minutos del lugar.
Lo comprobé. Tenía mi celular encima. Lo comprobé. Había señal. Lo comprobé. Todavía me acordaba tu número de memoria...

Te llamé

Lo comprobé. Soy muy miedosa. Escuché tu voz tan compuesta, tan grave, tan diáfana de ayeres, tan segura de presentes...

No lo pensé y te corté

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