Razones estadísticas
Quizás tuvo algo que ver.La puesta del sol y la liviandad de los cuerpos bajo la oscuridad. Podría ser una razón. Las sombras acurrucadas contra la pared a medianoche. Probablemente esté relacionado. La cercanía del río y la desnudez sumergida.Tal vez haya sido consecuencia de.La presión de los dedos entrecruzados recorriendo el mediodía.Quizás se vincule con.El retumbar de los motores en la avenida.Posiblemente fue por.El peso de unos labios tan cargados de rojo.Mientras sacaba conclusiones el físico químico desatendió el reloj y no escuchó la alarma. A su lado el experimento azul cerafino se volvió rojo amarillo, después no más que cenizas.
"It's a long wild ride...It's a long wild ride..."And she sings; once and again the same verse."Ir y volver e ir...ir y volver e ir..."Y él canta; una y otra vez el mismo verso.Y en la frontera de sus vocesel desencuentro,de no volverhasta mañanala encrucijadade no irsehasta prontoIr y volver e ir... it's a long wild to ride
Una canción..
para cantar mientras se cambia el agua de los florerosTengo
una cantimplora de arena
una campana sorda
una canción
en clave de mí
una servilleta escrita
con rouge y chocolate
Tengo
el dibujo de las estrellas
la luna clavada
cartón y madera
Tengo
la espuma
blanca y rabiosa
entre las piernas
Tengo
un sol sostenido
alfileres y clavitos
Tengo
una frutilla que mora
violeta y borgoña
una montaña de rocas
en la punta de la lengua
Tengo
una papa
que brota hacia fuera
un jazmín amarillo
con gusto a tomate
un lunes-domingo
que llega martes
Tengo una mentira
durmiendo conmigo
un vaso de agua
con pesadillas
Tengo
un punto
y aparte
Los de allá
tienen el olor a pasto recién cortado, recién crecido,tienen la humedad de lo recién llovido y embarrado,tienen lo que no hayen el lunes siempre detrás del domingotienen la soledada las tres de la tarde en la cama,tienen la hora deque sea cuando sea (o después)tienen el cuerpo de yerba y la lengua a puntoy amarga tienen las medidas bien tomadasel vaso de vinotieneneso que me falta
Se tiran, se tiran
Suicidio colectivo, anuncia el señor de traje. Con su varilla de madera señala un punto en el mapa, que está colgado detrás de él. Buenos Aires: 99% de humedad.
Hay sol y celeste afuera. Mis pelos, en su lugar. ¿De qué está hablando hombre?
25º y viento sur, grita mi mamá desde el living. Ponete algo abrigadito.
¡¿Qué?! Es octubre y jazmines en el florero.
Repite: suicidio colectivo. El señor pelado de traje marrón no está mirando por mi ventana. Que alguien le avise que está haciendo un papelón al aire.
Ponéte abrigo y el vestido negro. Si querés, lleváte el velo. Hacéme caso, Ana, nunca fuiste a un entierro.
Hoy hay suicidio colectivo, dice mi hermana que dijeron. Avisa que no va a ir, que se queda en cama. ¿Yo puedo elegir? No. O sí, pero no me quedo. Llevátelo, llevátelo. Mamá parece que tampoco va a salir.
Mediodía. Llama a la oficina. Todavía no pero a la tarde sí. A la tarde, dicen que a la tarde, que a las cinco. Se matan, se matan, se tiran. Dicen eso, se tiran. Quiero que andes con alguna compañía a esa hora, que la muerte duele más en soledad.
Las cinco, las seis, las siete…
Las ocho menos cuarto. Las muertes grises mueren, de nuevo, sobre mi frente y mi boca; me escalofrían la espalda.La pollera blanca se vuelve transparente. Y siguen, se tiran, se tiran, caen, caen, se suicidan. Una a una, todas juntas, otra después. Menos mal que Ulises ya se fue, menos mal que nadie me abraza.
Disfruto del peso de la vida muriendo feroz y suicida sobre mí