Puente
Puente. Camino sinuoso. Perder el equilibrio y caer. Volver a empezar. Desde atrás. El principio se precipita, el abismo de regresar. Llegar. Y sentir comenzar.
Puente. Mirar después de las narices, volver ojos sobre el hombro. Ver lo de allá. Mirarse acá. Abro, adelante, extiendo, piso y deslizo talón-punta-talón. Paro. Agua sin peces con latas; calle de ruidos moribundos. De nuevo, abro izquierdo, apresuro marcha. Recto, 1-2-1-2. Silbo, tarareo. Me pienso y despienso. Viento, me despeino.
Puente y el medio. No veo. Allá, acá. Cerca de ningún lugar. La estadía de lo epicéntrico: no estar. Ni allá ni acá. El aire pesa, se desploma, se ahoga, al aire le doy aire, necesita respirar, me corro de él. De mí, también. Oscurece de día, no vuelvo, no voy, no alcanzo, no llego. No. Inmóvil, quieto, estanco. Arcilla, macizo de rocas los pies y el piso soga desgarradora. Río ávido de descomposición, ciudad inherte yugular de procesión.
Puente. Maderas húmedas, astillas adheridas zapatillas. Talones colorados, pie plano, pasos ortopédicos. Agitación ventrílocua, mareos pálidos que vomitan restos de otro lado. Inhalo, exhalo, expiro molécula de pasado. Manos de remos, adelante, atrás, en círculos. Puntita de los dedos, nado crawl, pecho. Delante, ya lo veo.

Puente. Te aterrizo, me alcanzo, te completo, me lleno. Punta de fin. Rabo de comienzo. Me quedaste, me dejé. Te conduje, me trajiste. Soy el de allá. El de acá también.
Sombra ya
No me ves?
Debajo de la manta cuadrillé
No estoy?
a los pies de la cama, en el ropero detrás del sacón de lana
No me encontrás?
en el espejo, encandilada por la lámpara naranja
Mirame
Veme
Enchastrando telas en el balcón
No estoy?
Cantando desatinos en la ducha
No me encontrás?
Malabareando libros en el sillón
No me ves?
Mirame
Veme
Cuando las sombras abandonen las paredes
Ya no habrá mirame ni veme
río
De este ladodesencantar saposmasticar hojas secasdesgarrar botones de otoñosangrar labios finosDe este ladoun sauce y el ríoDe este ladotroquelar espejospartituras los domingosel arte de los puntos y las rayastachaduras rojas diagonalesDe este ladosauce bebiendo río
Desenchufar
¿Estás seguro? ¿Así creés que es? Caminar y juntar los recortes de diarios abollados de la vereda. Abrir y leer y encontrar y saber. Subrayado o con negrita, destacado o en cursiva, en recuadro, infografía o caricatura. Destinado a estar ahí; frente a tus ojos de conejo anaranjado que no te obligan, como a mí, a arrugar la nariz para ver las letras minúsculas de los periódicos. Destinado vos, líbelula gris parda, a recolectar esos trozos de noticias y andanzas, historias y crónicas. ¿Estás seguro que este es el funcionamiento de la máquina de azares y casualidades? Bueno, mi posición científica la conocés de memoria imagino. Ni cálculos, ni estadísticas, ni monedas ni palito más corto o más largo. Ni cartas marcadas, ni pares con flor. Tuerzo y estrujo, apreto y ahogo, libero y sigo. Ni tin marí de dopingüé, ni terrome tezín te robé. ¿Estás seguro que esta no es otra más de las señales inequívocas de esas que vos ves o escuchás? No tengo hilos que me marquen las muñecas, no paro a comprar flores en avenidas conocidas, no curso carreras sociales y no ando creyendo en esas cosas de patas de conejo, escaleras y gatos negros. No sé cómo funciona esta consola de la que hablás en que todo es montaje de escenografía, en que todo anda dispuesto para que vos te choques, lo juntes y lo mires y veas cómo improvisar con eso.Anda suelto mi moño violeta, mis zapatos se embarran cada vez más en la placita de enfrente; yo juego a ponerle la cola al chancho con los ojos bien miopes pero bien abiertos. Algunas veces el camino se hace arduo, pozos y lagunas, patitos rojos envenenados; pero voy a donde voy siguiendo mi nariz arrugada y mis torpes pasos ortopédicos. Creo que cuando era chiquita, jugaba con los cables y desenchufé esa máquina sin querer.O quizás, eso es lo que creo
A-tempo
Levantate. Así no voy a hacerlo. Te necesito de pie, entero. Con el mismo gesto que tenés cuando te acercás a todos y a cada uno de nosotros y le susurrás impiadosamente en el oído las mismas palabras, una y otra vez.
No quiero repetírtelo más. ¡Arriba! Estás arrugándote el traje, manchándolo con el polvo de esta habitación; tenés la camisa mal abrochada y la flor ya no está en el ojal. Levantate ahora mismo. Dejá de mirarme así, con los anteojos desvencijados, con los vidrios empañados por tu transpiración grotesca. Parate de una vez, ¿no me escuchás?. Me cansé de que me canses. De hartarme de vos, me harté.
Te traigo el espejo del baño para que veas el reflejo de tu caricatura apiñada contra la pared. ¿Te ves? Das gracia, sí. Embrollo de nadas contra el piso, menjunje de cuchillas plateadas afiladas que no empuñás. Dale, que te perdí el respeto, te perdí el miedo. Dejate de mecer así, tiritás, ¿de frío?, ¿ de nervios? ¿Vos, porcelana, vos ansiolíticos, antidepresivos, antiarrugas? ¿Vos temblás? No me vayas a decir que esperás mi compasión de verte hecho verruga, verdura en descomposición. Ponete de pie, carajo. Ya no me río de este cuadro derritido de Miró.
Quise asesinarte, tantas veces. Sobretodo los domingos y las mañanas de oficina. Quise despellejarte en cualquier parte. Quise absorberte y vomitarte. Imaginé el crimen perfecto sin errores de ortografía. No era este el lugar, ni el momento del día.
Lo soñé era en un parque a media tarde con los chicos volviendo de la escuela con las mochilas custodidas por Winnie Poohs y Cazafantasmas, los trajeados apurados por no desperdiciar su rato de almuerzo, las viejitas arrastrando sus zapatos raídos y sus manos marcadas de bolsas de supermercado. Todos boquiabiertos, esperando el instante en que nos conviertiésemos, malevos en esa plaza de Palermo y yo fuese Juan Muraña y vos Juan el muerto. Una ronda inmensa a nuestro alrededor; centros de mesa, epicentro de la escena: voy y yo. Aplaudían y coreaban, me alentaban y rogaban que te clavara el cuchillo entre el tórax de plomo y el fierro de tus piernas. Nada, unos veinte minutos duró la pelea. Encontrasrte mi muñeca y la tajeaste, doblegué con fuerza tu brazo y usé por primera vez en mi vida esa empuñadura afilada metálica. Un ácido oscuro corría desde tu cuello mientras la gente se acercaba para agradecerme la hazaña. Me, los, nos había salvado.
No era así como lo había planeado pero qué importa. Estás acá. Llegaste a mí o… ¿me trajiste hasta vos? Hocico y bigotitos, atiborrado en ese rincón. Asustado animalito gris, ojitos en blanco, ¿no sabés cómo huir? ¿o salirte de vos? Me das lástima, asco, pena. Ni gracia ni compasión, te dije. Esto no funciona así. Es el odio que provocás, irremediable, el que me hace perderte el miedo y el respeto. Esto no, así no. Levantate. Esta no es la manera para terminarte, acabarte y salvarme. Y salvarlos. Salvarnos de vos.
Claro, ahora te arrastrás víbora verde musgo, iguana escurrdiza, mirándome de reojo, y otra vez el gesto. Va tomando color, todo esto. Ya vas poniéndote de pie; no te cuesta tanto como creí; podemos, entonces, empezar el tan ansiado reto. Peleá con lo que quieras, yo voy a estrangularte, a desconfigurarte y defigurarte. Voy a dejarte sin aire, oprimirte el pecho hasta que un chillido mezcla de pitido de tren antiguo y sollozo compungido de Penélope se escape de la enredadera de tus cuerdas vocales. Quiero verte morir como vos nos ves morir a todos cada vez que te acercás y nos pasás la lengua finita, larga y áspera por la oreja. No vas a salir de este cuarto con vida y lo juro por …
¡¿A dónde mierda te creés que vas?!. ¡¡Volvé ya mismo!!. Iguana verde musgo, resbalosa, escurridiza, pegajosa no quiero tu regenerativa cola tirada acá. Volvé que juré por mi servidumbre a tus órdenes que hoy en nombre del mundo te iba a exterminar como una rata dientuda. ¡Volvé! Uno de los dos tiene que desaparecer para que el otro viva en paz.
Junio casi invierno (versión II)
Versión renovada para 6 cuerdas y una (la, tu) vozMejor dejemos... que se peleen tu dios sin-nombre sin cara, sin gestos con el mío,corona de laureles y festines griegos Mejor dejemos…Que discutan vía mail o teléfono las palabras que no me dijiste y las que nunca supe guardar Mejor dejemos…Que se tiren de los pelos o se arranquen las barbas que luchen con tridentes o con viejas espadas que rueden por los árboles o en un oscuro subsuelo
Mejor dejemos... que se las vean
con el tiempo y la geografía
con los pesos
y los lempiras
Mejor dejemos... sobran las faltas
y recién es junio
casi invierno
Mejor dejemos... que sentencien ellos si mejor dejarnos o mejor volvernos
Mejor dejemos…
De cederles el poder
De nuestras vidas
Mejor, olvidemos
Su sincara, su singesto
Sus laureles griegos
Y seamos nosotros
los que borremos
las líneas fronterizas
o destruyamos el puente1dólar=3pesos=19lempiras
Sobretecho
Sábana de perlas desdoblada
arriba de autopistas y peajes
plancharte y estirarte
hata taparme de pies a cabeza
hasta taparnos y taparlos
extenderte, agrandarte
rodar bajo la tela cenicienta
de lunes a lunes feriado
Restos
Cremar los restosde vos que se enredaronen mi habitaciónesparcirlos por el aire, y que el vientode un julio precozse vuelva un ilegalmochilero infatigableDesande montañasy áridos paisajescaribeñas orillaspara alcanzarteestos restosque son la nada mismasino están en vos
Junio casi invierno
Mejor dejemos...que se peleen tudios sin-nombrey el mío escrito en griegoque discutan víamail o teléfonolas palabras dichasy las calladasque se tiren de los peloso se arranquen las barbasque luchen con tridenteso con espadasentre los árboleso en el subsueloMejor dejemos...que se las veancon el tiempoy la geografíaMejor dejemos...sobran las faltasy recién es junio casi inviernoMejor dejemos...que sentencien ellossi mejor dejarnosomejor volvernos
Sobre carga
Andarás caracolVagamundoexranjero de todos los pueblosvisitante de cualquier lugarAndarás tortugasigilosa inquilinaesporádica compañíala estadía es no estarAndar -caracol cansado y agotado de caminaralfombras de roja sociedad Andar - tortuga durmiendo en esquinas que no doblanen calles que no cruzan a otrasAndarcafé de carritos y algún panHaciendo huecos donde quedeespacio que ahuecar
Salvataje
Al rescate
de la vieja princesa,
mezcla de Asturias y norte Mocoví
Voy sin capa ni espada
a salvarte del dormir hasta mañana
En la vuelta manzana
te encontré, tirada pidiendo
limosna monedas, dibujos, abrazos, fotos amarillas
me diste pena, de bandonéon y Malenas
algo doliste en mis ojos y te sentí
triste, gris gato vagabundo
que no sabía a dónde partir
pero quería
partir y partirse
dos en uno
en dos, uno
Al rescate
del hada sin alas
sin corona, sin vestidos rosa
que no empolva el aire con flores carmesí
Me propongo saltar desde la ventana
sin poderes de Supermanes ni de Batmans
Quizás y tal vez, may & might be
el gato gris pueda quedarsedos a unouno en uno
para no ser
triste, gato gris vagabundo
a la vista de perros sabuesos
buscando carne que morder
Al rescate
de vos que no sos yo
de un tú que no es mí
Al resate
a salvar-me
a mí
de
mí
Desiguales
Ana no duerme de noche; desanda la ciudad con su pollera de flores.
Ana es musa de artistas que de madrugadas saca(n)puntas de grafitos y se cubren con lienzos y óleos el cuerpo entero.
Ana baila en el parque, etérea; le saca la lengua a los pájaros grises que se posan en su mano. Canta, con su graznido porfiado, la rumba de las aves y contornea su cintura de libélula al compás del pañuelo amarillo que agita.
Ana, pierde simetría entre el mundo de las hadas y el de los humanos. Ana sueña con estrellas violetas y polvitos mágicos.
Ana se despierta temprano cada mañana y repleta cuadernos de garabatos que cuentan historias de ella y de las otras.
Ana, sigilosa. Amante de la espuma oceánica. Afónica de ires y venires. Impulsiva, tempestuosa. Ana, niña mimada de los más y de los menos. Chiquitita, dulce muñeca de cerámica fría comprada en el bazar.
Ana querida....
De tus reinos de duendes, de tus pasteles de colores en la pared, de tu volar y giro tres cuartos en el aire sólo me separan tres letras con y sonantes. No parecen mucho, pero son suficientemente distantes como para que vos y yo no seamos iguales.